De regreso a Bombay vía Puna

Martes, 26 de enero – Cumple de mi ex

Hoy nos hemos levantado pronto: nos espera un viaje de cinco horas en coche hasta Bombay. Pero antes, nos Ashita y yo hemos ido al mercadillo que se organiza todos los martes en Mahabaleshwar.

Es un mercado callejero de frutas y verduras, en el que los propios agricultores ponen a la venta el fruto de sus cosechas. Ashita ha comprado muchos vegetales que nos llevamos a Bombay. Para que el viaje no se haga tan pesado, pararemos a comer en Puna, donde nos encontraremos con una sobrina de los Thakur y un amigo mío que está pasando una temporada en el centro de meditación de Osho.

Hoy 26 de enero es una fiesta nacional en la India. Es el día de la República. Justamente este se cumplen 60 años desde que la India es una República. Sin embargo, no es la fiesta más importante del país, porque el día más importante para los indios, es el día de la Independencia, que se celebra el 15 de agosto. De todas formas, desde por la mañana hemos estado escuchando música y redoblar de tambores, supongo que debe haber desfiles o cosas así con motivo del día de la República.

A eso de las diez de la mañana, hemos salido rumbo a Puna. Nos esperaban dos horas de carreteras indias y tráfico loco, pero esta vez, con el agravante de los embotellamientos que se han producido en algunos pueblos que hemos atravesado debido a los desfiles escolares y folklóricos por el día que hoy se conmemora. Balaraj estaba enfadadísimo, a mí, casi me hacía gracia.

Unos 20 ó 30 km antes de llegar a Puna, la carretera por la que circulábamos, se ha convertido en autopista. ¡Qué maravilla!

Aunque los indios tampoco son muy cívicos conduciendo y no se mantienen en el carril de la izquierda para que los que van más rápido puedan adelantarles cómodamente, por lo menos, no hay tráfico que circula en sentido contrario, con lo que el zigzag para realizar los adelantamientos, reduce considerablemente su peligrosidad.

Puna es una ciudad enorme. He leído en mi guía que tiene unos 3,8 millones de habitantes. ¡Más que Barcelona! Esta ciudad es especialmente conocida por su centro de meditación y por las distintas escuelas de negocios que ofrecen todo tipo de cursos y seminarios para ejecutivos. Por eso, yo creo que es el lugar de la India donde he visto más extranjeros. Los que están en el centro de meditación de Osho son especialmente fáciles de reconocer porque llevan una especie de túnica granate. Es obligatorio vestir esa especie de hábito en el resort de Osho, granate durante el día y blanca para las sesiones de meditación y otras celebraciones nocturnas. Osho tiene mala prensa en la India, y la verdad es que es un personaje bastante controvertido (fue deportado de Estados Unidos y multado con 400.000 dólares por fraude).

Así es como van vestidos los habitantes del centro de meditación, que en su mayoría son occidentales.

Sin embargo, no se puede negar que gracias a su centro de meditación, Puna se está beneficiando mucho a nivel económico y cultural.

Hemos comido en un hotel –no exclusivamente vegetariano- y ¡¡esta vez si!!! Me he zampado una hamburguesa, con bacon, huevo y de todo. Antes, como entrante, más carne: unos montaditos de kebab de cordero. Después de tantos días comiendo vegetariano, me ha sabido a gloria. La comida vegetariana me gusta mucho, es verdad, y aquí en la India, resulta increíble la variedad de vegetales que existen y las muchísimas formas en que se preparan y se comen, pero ya echaba de menos un poco de carne…

Hemos dejado Puna rápidamente, porque nos esperan otras tres horas hasta Bombay. Todo el rato en autopista. ¡Qué lujo! Al final han sido cuatro horas, porque debido al largo puente de este fin de semana, la entrada a la ciudad estaba mucho más concurrida de lo normal, y el atasco habitual, era mucho más intenso. También por una procesión religiosa que nos hemos encontrado en una de las principales calles de la ciudad.

Entrando en Bombay, he tenido la oportunidad de ver uno de los barrios más deprimidos: Dharavi. Se trata del “slum” más grande, no solo de Bombay sino de toda Asia, donde se calcula viven hacinadas más de un millón de personas. “Slum” (de donde viene el título de la película “Slumdog millionaire”) se utiliza para designar unos barrios especialmente deprimidos que por lo general se encuentran en los suburbios de las grandes ciudades y cerca de las vías del tren, y donde habitan grupos marginales en muy malas condiciones: pobreza, falta de higiene y de servicios, delincuencia,… Como las “fabelas” en Brasil.

Y finalmente, hemos llegado. ¡Hogar dulce hogar! Esta noche cenamos en casa y vemos una peli: “El secreto de Santa Victoria”. Es el filme favorito de Balaraj. Me apuesto 1000 rupias a que ninguno de los lectores de este blog ha oído hablar de ella.

¡Qué bien sienta un poco de descanso después de tanto ajetreo!

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