Resacón en Bombay

Domingo, 17 de enero

Cuando me desperté al día siguiente después de la fiesta, lo primero que hice fue mirar el reloj. ¿La una y media? ¡Imposible! Le dí la vuelta a la esfera por si había cogido mal el reloj. ¿Eran las siete? ¡No! ¡Oh, no! No me había equivocado, era la una y media. ¡Horror! ¡En casa de los Thakur se come a la una! ¡No sólo no me había levantado a tiempo para el desayuno, tampoco para la comida!

Me lancé a la ducha y me vestí corriendo, cuando estaba terminando, llamó a mi puerta Ashita… Se reía (de mi cara de sueño y de susto supongo)… y me decía que ya estaban sentados a la mesa esperándome para comer… que me diera prisa, por favor. ¡Ay! ¡Qué vergüenza! Pero a los Thakur les hacía gracia… En fin…

Comimos y el único tema de conversación, claro, fue la fiesta. De nuevo, el teléfono sonaba una y otra vez, esta vez para comentar lo bien que había salido todo y para agradecer la invitación. Cuando hice el comentario de que la casa, con tanto teléfono sonando por todas partes (hay un móvil por persona y dos líneas fijas) parecía una oficina, a los Thakur les hizo mucha gracia y me aseguraron, que normalmente no llamaban tanto, que todo era con motivo de la fiesta. Será.

Y fuimos a hacer la sobremesa en la salita pequeña, que está en su zona más privada, mientras el servicio recogía la mesa. Es que en la casa hay, por lo menos, cuatro criados (que yo haya visto). Pero no puedo comunicarme bien con ellos, no hablan inglés o yo no les entiendo, no sé. Por eso, siempre que los Thakur quieren estar tranquilos, su lugar privado es esa salita. Es una habitación muy espaciosa, con una gran televisión plana, varios sofás en forma de “L” un bar, una pequeña zona de despacho y un enorme ventanal con vistas a la bahía. Pues una vez allí, me preguntaron si me apetecía ir al puerto a dar un paseo en barco. ¡Si, claro! Me imaginaba dar una vuelta como en las golondrinas de Barcelona… sería muy bonito ver el atardecer sobre Bombay desde el agua. Luego, teníamos un compromiso. Iríamos a cenar a casa de unos familiares y amigos que también estaban en la fiesta de ayer, y que por lo visto habían insistido mucho en que no faltáramos. Yo no les recordaba, pero es que me presentaron a muchas personas, y me cuesta mucho retener los nombres indios. No sé por qué, pero no me quedo con ellos.

Pues fuimos al puerto tras descansar un poco y tomar un té en la salita. Yo creo, que estábamos los tres todavía algo cansados por la fiesta. Cogimos el coche, pero esta vez conducía Balaraj (tal vez por ser domingo, Abdul no trabaja). Balaraj también conduce rápido y tocando el claxón (aunque hace sonar la bocina menos que Abdul…), Y aparcamos a un par de calles del puerto. Cuando vimos el mar… ¡oh sorpresa! Estábamos justo enfrente de dos de las cosas más bonitas de Bombay, “La puerta de la India” y el hotel Taj Majal. ¡No lo podía creer! Me he puesto tan contenta, que ellos sonreían complacidos. Ashita me iba dando todo tipo de explicaciones turísticas. Y nos hemos dirigido, precisamente a ese monumento tan emblemático, pasando por delante del hotel, y hemos bajado por una rampa que está justo a la derecha del “Gateway of India”. Balaraj ha firmado en una especie de libro de registro, y al poco, ha venido una lancha muy moderna y rápida, una especie  de miniyate, sólo para nosotros. Había dos marineros, que nos han ayudado a subir.

Cuando nos hemos alejado del puerto, uno de los marineros le ha preguntado a Balaraj si quería conducir, y él ha tomado el timón. Sólo entonces, me he dado cuenta de lo que pasaba. Y le he pregunta a Ashita, “Este, ¿es un barco alquilado o es vuestro?” ¡Era suyo, claro! El paseo ha sido delicioso. Balaraj no sólo conduce rápido el coche, el barco también. Ha sido maravilloso sentir la brisa en la cara y ver cómo se me enredaba el pelo por culpa del viento mientras contemplábamos el skyline de Bombay. El paseito ha durado algo más de una hora, hasta que se ha puesto el sol, pero casi me ha sabido a poco. ¡Tan agradable ha sido!

Luego, me han preguntado si quería ver el hotel por dentro y hemos entrado. Magnífico. Ashita me ha contado que es el hotel en el que hubo el atentado hace un año y que aún estaban acabando de reconstruirlo. También me contó que, desde el atentado, habían extremado las medidas de seguridad. Y, efectivamente, había guardias de seguridad por todas partes. También hemos tenido que pasar por un arco detector de metales y meter el bolso en un escáner. Hemos paseado por el interior del hotel, que es verdaderamente bonito y te hace sentir como si estuvieras en la época victoriana. Hemos subido unas escaleras preciosas y hemos llegado a un salón de té muy coqueto. Nos hemos sentado allí a tomar algo. Hemos elegido una mesa al lado de una ventana. Yo he tomado un batido de fresa y mango, ¡qué delicia! Y por la ventana, veía en primer plano “La puerta de India”. He disfrutado muchísimo. Ashita ha recordado, que justamente en una mesa de ese salón, ella y Balaraj se habían conocido hace ya muchos años. ¡Vaya sorpresa! Les presentaron sus respectivas familias y yo, curiosa, he preguntado todos los detalles. Qué historia más bonita.

Supongo que se ha acordado porque es algo muy especial para ellos y estar allí le ha traído recuerdos, pero también porque en la mesa de la izquierda, había dos familias en una situación idéntica. Todos estaban vestidos muy elegantes, sobre todo la novia, con un sari precioso, de estilo antiguo. Yo no me he dado cuenta, hasta que la pareja se ha levantado a dar un paseo por los pasillos y entonces, Ashita ha comentado divertida que ya les habían dado permiso para irse a hablar un rato a solas y conocerse mejor. Parece que la tradición de preparar los matrimonios, sigue vigente en la India, pero ahora, puedes decidir no casarte si no te gusta la persona que tu familia ha elegido para tí. Cómo la mesa en cuestión quedaba detrás de mí, sólo he podido ver a la pareja de espaldas y a sus familias –que seguían sentados en la mesa- observando como se alejaban.

Y bueno, hemos vuelto a casa tras otra sesión de tráfico loco. ¿Por qué les gustará tanto a los conductores de Bombay tocar el claxón? La contaminación acústica aquí es monumental, igual que la cantidad de coches. Pero no me molesta. Casi me hace gracia. Los taxis, son especialmente graciosos y me recuerdan mucho a los de Barcelona porque son amarillos y negros. Pero son coches más pequeños de lo normal, se parecen mucho a los antiguos SEAT 1500, pero en miniatura, y parecen de juguete. Si el conductor es una persona grande, resulta cómico verlo dentro, y los pasajeros, parecen ir muy apretados. ¡Y los hay a cientos por las calles! Mirar los taxis de Bombay es, de verdad, muy divertido.

La cena a la que hemos ido después, también ha sido muy agradable. Resultó ser el cumpleaños del dueño de la casa, y en total éramos once personas.

Una de ellas, es una escritora famosa de libros de cocina vegetariana: Asha Khatau. La primera de sus obras obtuvo el premio al mejor libro de cocina vegetariana del mundo en 2002, galardón que se otorga anualmente bajo la denominación Gourmand World Cookbooks Awards. La conversación con ella ha sido especialmente interesante, porque a mí también me gusta mucho cocinar. Me ha ofrecido ir como invitada a una clase de cocina que da el miércoles en su casa. Preparará distintas verduras con arroz y con pasta. Ya veremos, porque Balaraj y Ashita tienen otros planes para mí…

Aunque todos habíamos estado en la fiesta, nadie iba ahora vestido de gala, por eso a mí, me costaba reconocerlos. La anécdota de la noche, ha sido muy divertida. Una señora bastante despistada, que estaba sentada a mi lado en un sofá, le ha preguntado a Balaraj -que se encontraba sentado en el sofá de enfrente y en la otra punta de la reunión-, que quién era esa “nice girl” que bailaba tanto con él al principio de la fiesta. Claro, por la distancia entre Balaraj y la señora, todos estábamos escuchando su conversación, y todos han mirado al señor Thakur como diciendo, “¿Quién era?” ¡Una chica contigo!  Balaraj ha puesto cara de extrañeza, mientras me miraba de soslayo, y le ha preguntado que cómo iba vestida esa chica… cuando la señora ha empezado a describirme… los dos -Balaraj y yo-, ya sabíamos quién era “esa chica”. ¡Era yo, claro! Cuando se lo hemos dicho, estaba súper apurada, y me pedía disculpas una y otra vez y me decía que había sido casi un cumplido, porque me había llamado “nice girl”… ¿no? Ja, ja, ¡qué gracia! Yo le decía que no tenía ninguna importancia.

Sólo ha habido un momento en que me ha invadido el pánico. Se les ha ocurrido a los hijos de los señores de la casa, que tenían unos veintitantos años, poner el karaoke, y la hija ha empezado a cantar en hindi, a ver si el resto nos animábamos. Menos mal que tras la primera canción, la búsqueda de un segundo voluntario ha sido infructuosa y han dejado a los Beattles como banda sonora… Porque… querían que cantara yo, y cuando he puesto como excusa que no sabia indio, me han dicho que también tenían canciones en inglés… ¡Uf! ¡De buena me he librado!

Antes de salir de casa rumbo a la cena, y por haber trasnochado el día anterior, Balaraj, Ashita y yo, habíamos decidido que, como muy tarde, nos quedaríamos hasta las once. Pero, ya eran las doce y aún estábamos tomando los postres. Si, si, lo he dicho en plural: había cinco diferentes. En fin, sólo espero no ganar mucho peso durante mis vacaciones en Bombay… Al final, hemos llegado a casa después de la una, hemos hablado un poco de lo que haremos mañana y yo he venido a mi confortable habitación a escribir esto que has leído…

Tengo jet lag y no puedo dormir. Esa es la verdad. Ahora, son las seis menos cuarto de la mañana. Creo que lo mejor, será no dormirme y aparecer a la hora del desayuno (a las seis y media). A ver si tras una noche en vela, mañana me duermo.

¡Ah! Y a pesar del título de este post, he pasado un día estupendo y sin dolor de cabeza. ¿Será el alcohol de la India especial? ¿O el clima evitará la resaca? Je, je,… No sé, pero me siento de nuevo muy afortunada por lo que estoy viviendo.

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4 comentarios

  1. Carlos Olmo said,

    2010/01/19 a 21:44

    Hola Mimi glamour,

    Me alegra que estés pasando un viaje tan especial, te lo mereces, y espero que esta película de Bollywood en la que te ha visto inmersa tenga un final más que feliz (está asegurado, todos lo tienen) 😉

    I got a feeling

    Besos
    Carlos

    • mimiglamur said,

      2010/01/20 a 4:33

      Gracias, Charly. Donde estas tu ahora?

  2. Ellen said,

    2010/01/20 a 1:18

    Entonces como vas a aprender de cocinar estillo hindu de una cocinera famosa, ya nos puedes invitar a una cena hindu en tú casa cuando estás por Sitges.:)

    • mimiglamur said,

      2010/01/20 a 4:32

      Si. Al final, si que he aceptado la invitacion. Esta tarde ire a la clase de cocina con Asha. Cuando vuelva a Barcelona, te paso las recetas…


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